

POR camila ramirez, Cofundadora de el entretecho
Siete años apostando por la segunda mano como motor de economía circular
Hace siete años nació El Entretecho desde una idea simple, pero poderosa: darle una segunda vida a todo eso que tenemos en la casa, que está en excelente estado, pero que ya no usamos o simplemente no nos gusta. En ese momento, vender cosas usadas no era tan común ni tan valorado como hoy, y menos aún hacerlo a través de Instagram.
Partimos como la primera plataforma de venta de segunda mano en redes sociales, cuando Instagram todavía se usaba principalmente para mostrar fotos, no para vender. No había manuales ni referentes claros. Aprendimos haciendo, equivocándonos y escuchando mucho a quienes confiaron en nosotros desde el inicio.
Muy rápido entendimos que El Entretecho no se trataba solo de vender productos, sino de conectar personas.
Por un lado, alguien que necesitaba deshacerse de cosas acumuladas en su casa; por otro, alguien buscando productos de buena calidad a precios más accesibles. Esa conexión —simple, directa y humana— fue, y sigue siendo, el corazón del proyecto.
El impacto de poder vender lo que ya no usas es más grande de lo que parece. No solo liberas espacio físico, también alivianas carga mental. Y además, recibes dinero por algo que, de otra forma, probablemente terminaría guardado o desechado. Para muchas personas, El Entretecho se transformó en una oportunidad concreta de ordenar, ahorrar y generar ingresos adicionales.
Otro pilar clave ha sido la calidad. Desde el inicio fuimos muy claros: solo productos en excelente estado. Esto nos permitió construir confianza, tanto con quienes venden como con quienes compran. Comprar de segunda mano no debería significar comprar algo en mal estado, y ese estándar ha sido fundamental para derribar prejuicios y normalizar este tipo de consumo.
También está el factor precio. Poder acceder a productos a mitad de precio —o incluso menos— abre oportunidades reales de ahorro, especialmente en un contexto económico donde cada peso importa. La segunda mano deja de ser una “alternativa” y se transforma en una decisión inteligente.
La confianza ha sido otro aprendizaje central. Las personas nos entregan objetos personales, a veces con valor emocional, y esperan un proceso transparente, justo y respetuoso. Construir esa confiabilidad no ocurre de un día para otro; se logra con coherencia, comunicación clara y cumpliendo lo que prometes, una y otra vez.
Con el tiempo, también se hizo evidente el impacto ambiental. Cada producto que se revende es uno menos que se desecha. Sin grandes discursos, El Entretecho ha contribuido a disminuir residuos y a extender la vida útil de miles de objetos. A veces, el cambio empieza por decisiones pequeñas y cotidianas.
Después de siete años, sigo convencida de que vender y comprar de segunda mano no es solo una tendencia, sino una forma más consciente de consumir. El Entretecho nació desde lo simple y creció desde la confianza, demostrando que es posible generar valor económico, social y ambiental al mismo tiempo, partiendo desde nuestras propias casas.